Comenzando a los 16 años, la historia del venezolano lo llevó a disputar una Serie Mundial y ahora vive un nuevo capítulo con Toros de Tijuana
TIJUANA, Baja California (TorosDeTijuana.com).-— Hay lugares que permanecen en la memoria sin importar la distancia. Para Wilmer Flores, Valencia es uno de ellos. En esa ciudad venezolana creció rodeado de beisbol, siguió a sus ídolos y comenzó a construir el sueño de convertirse algún día en jugador profesional.
El inicialista venezolano comenzó su camino en el beisbol de su país en 2010. Cinco años después se alejó de Venezuela durante ocho temporadas, hasta regresar en 2023 para vestir el uniforme de los Navegantes de Magallanes, el equipo que apoyaba desde pequeño.
Su regreso tuvo un significado especial. Flores volvió a jugar en Valencia frente a su familia, en la misma ciudad donde creció y donde alguna vez imaginó que cumpliría su sueño.
“Tengo muchos recuerdos jugando en Venezuela, uno de ellos es cuando jugué en Valencia con Magallanes en el 2023. En el primer juego estaba toda mi familia presente, y nosotros hemos sido fanáticos de ese equipo toda la vida, entonces fue bastante especial para mí”, expresó.
Con Magallanes también tuvo la oportunidad de reencontrarse con una figura que admiraba desde su infancia. El venezolano Edgardo Alfonzo, exligamayorista y seleccionado al Juego de Estrellas, fue uno de los referentes que marcaron sus primeros años como aficionado.
“A Edgardo Alfonzo lo veía mucho jugar pelota cuando era pequeño. Él es un ídolo en la ciudad de Valencia y cuando iba a los juegos de los Navegantes de Magallanes, él era la estrella de ese equipo en ese momento”, mencionó.
Sin embargo, para construir su propia carrera, Flores tuvo que dejar Venezuela siendo apenas un adolescente. A los 16 años se trasladó a Estados Unidos para continuar con su formación dentro del beisbol, mientras enfrentaba también el reto de adaptarse a un nuevo país, un idioma diferente y la distancia de su familia.
“La primera temporada fue bastante difícil. A nivel de beisbol tuve buena campaña, pero yo creo que mentalmente apenas tenía 16 años, era un niño muy consentido de casa y era mi primera vez fuera, me pegó bastante, quería regresar a los dos meses”, agregó.
Aquel joven que dejó Valencia para perseguir su sueño terminó alcanzando uno de los escenarios más importantes del beisbol. En 2015, Flores disputó la Serie Mundial con los Mets de Nueva York, una experiencia que permanece entre los momentos más importantes de su carrera.
“El momento que nunca olvidaré es mi primer turno en la Serie Mundial en Kansas City en el 2015. Yo creo que toda esa serie fue inolvidable para mí”, comentó.
Después de 18 años como beisbolista profesional, Flores también ha visto cómo cambió su vida fuera del terreno. Convertirse en padre modificó sus prioridades y la manera en que entiende ahora cada experiencia dentro del deporte.
“El amor de ser papá ya es otro. A veces nos enfocamos en otras cosas, que no es que no tengan valor, sino que el significado es otro, donde todo el enfoque está alrededor de mi hijo y no le doy tanta importancia a lo demás”, manifestó.
A pesar de haber pasado gran parte de su carrera lejos de Venezuela, Flores mantiene presentes algunos de los recuerdos de su tierra natal. Entre ellos, la cercanía de su gente y los paisajes de las costas venezolanas.
“Lo que más extraño es lo cordial que es la gente. Siempre van a tener un plato de comida para ti, no importa el estado en el que estés. También lo que más extraño son las playas”, apuntó.
Ahora, Valencia queda a miles de kilómetros, pero Flores continúa escribiendo su historia en el diamante. En su primera temporada con Toros de Tijuana encontró un equipo con una mentalidad enfocada en competir y buscar el campeonato desde el inicio.
“Es bastante especial. Desde que llegué aquí, desde las prácticas, la meta y todo lo que se habla siempre ha sido ganar. Tuvimos una muy buena temporada regular, lo hemos traído a los playoffs y seguimos con esa esperanza viva”, concluyó.
