Tras rubricar un triunfo categórico cuatro goles por dos frente al FC Barcelona en el Parque de los Príncipes, el director técnico del Paris Saint-Germain, Luis Enrique, compareció ante los medios de comunicación para desgranar una noche europea de alta intensidad táctica. El estratega asturiano valoró la versatilidad de su escuadra para mutar de un asedio en campo contrario a un bloque bajo solidario, logrando liquidar el encuentro mediante transiciones supersónicas tras verse exigido al límite en el complemento.
Adaptación camaleónica, el impacto de Lucas y el costo de las lesiones
El timonel del cuadro parisino elogió el trabajo de Lucas Hernández en el costado izquierdo conteniendo los embates de los extremos blaugranas y sumándose con contundencia al marcador. Sin embargo, la celebración en la capital francesa quedó empañada por la salida obligada de tres piezas fundamentales del esquema titular, entre ellos Ousmane Dembélé y Marquinhos, percances que encendieron las alarmas del cuerpo médico antes de someterlos a los exámenes definitivos.
«No se puede juzgar a un equipo solo por los resultados; fuimos sensacionales en la presión alta y luego supimos defender en bloque bajo y matar a la contra. Tres lesionados muy importantes es la peor noticia hoy, pero no somos favoritos de nada porque la Champions League de verdad empezará en abril», declaró Luis Enrique.
Freno a la euforia continental y mirada puesta en la Ligue 1
Lejos de adjudicarse el cartel de máximo contendiente al título continental tras someter a dos gigantes como Manchester City y FC Barcelona, el entrenador recordó la amarga experiencia del curso pasado donde una cosecha similar en octubre no evitó complicaciones posteriores. Luis Enrique concluyó destacando el compromiso defensivo de sus atacantes para neutralizar la generación de juego catalana, exigiendo cambiar el chip de inmediato para encarar el clásico de la Ligue 1 frente al Olympique de Lyon.
