En una noche imborrable para su incipiente carrera profesional, el joven abridor de los Milwaukee Brewers, Jacob Misiorowski, atendió a los medios de comunicación tras apuntarse el triunfo tres carreras por dos sobre los Tampa Bay Rays en el Juego 1 de la Serie Mundial. El serpentinero diestro admitió que aún asimila la magnitud del escenario vivido en el American Family Field, destacando que la prioridad radicaba en entregarle una ventaja competitiva a su equipo para inaugurar el Clásico de Otoño con el pie derecho.
Adrenalina a 103.5 millas por hora y el temple ante la tecnología
Misiorowski detalló el impacto emocional de realizar el primer pitcheo del encuentro cronometrado en 103.5 millas por hora, explicando que debió calmar la excitación inicial para enfocarse en atacar la zona de strike sin depender únicamente de su velocidad supersónica. Asimismo, el lanzador valoró con madurez la dramática revisión en video durante la novena entrada que revirtió temporalmente el out 27, argumentando que prefiere la precisión arbitral de las repeticiones antes que definir un compromiso histórico por meras suposiciones.
«Es béisbol de octubre; no importa cómo consigas los outs, lo único que cuenta es sacarlos. Hay veintisiete outs por conseguir y mi único trabajo es obtener la mayor cantidad posible durante el tiempo que esté en la lomita. Tenía tanta adrenalina acumulada que la primera recta salió con todo, pero el plan era serenarme y confiar en la defensa que tengo detrás», declaró Jacob Misiorowski.
Alianza con William Contreras y respaldo absoluto al bullpen
Al ser consultado sobre su retiro del montículo tras setenta y ocho lanzamientos en cinco capítulos, el abridor admitió su deseo natural de seguir compitiendo, pero respaldó la estrategia del cuerpo técnico de cederle el testigo a un relevo intratable. Jacob Misiorowski concluyó elogiando la conducción y los constantes consejos de su receptor William Contreras para sacarlo de apuros en conteos comprometidos, celebrando la consecución del primer triunfo y fijando la mirada en los tres triunfos restantes para alzar el trofeo de campeones.
