Joey Cantillo y tres relevistas limitaron a San Diego a un solo imparable en el triunfo de Cleveland por 6-1
CLEVELAND, Ohio.- Los Guardinaes de Cleveland (60-64) encontraron la fórmula para detener a la ofensiva de los Padres de San Diego (66-58) y, de paso, hicieron historia.
Joey Cantillo lanzó seis entradas de apenas un imparable y tres relevistas completaron la obra para que Cleveland derrotara 6-1 a San Diego, poniendo fin a una racha de seis victorias consecutivas de los Padres.
El triunfo también tuvo un significado especial para la franquicia, ya que Cleveland alcanzó las 10 mil victorias en su historia, convirtiéndose en el tercer equipo de la Liga Americana en llegar a esa cifra, después de los New York Yankees y los Boston Red Sox.
Cantillo (9-7) fue el gran protagonista desde la lomita. El zurdo permitió únicamente un sencillo durante su labor de seis entradas, un batazo que dio un bote y pasó por encima del primera base Nathaniel Lowe en el primer inning.
A partir de ahí, el abridor de Cleveland se encargó de silenciar a unos Padres que llegaban encendidos, después de haber ganado seis encuentros consecutivos y 16 de sus últimos 20 desde el 24 de julio.
Colin Holderman, Hunter Gaddis y Erik Sabrowski se encargaron de los tres episodios restantes para completar la dominante actuación del pitcheo de Cleveland.
Los Guardians se quedaron a las puertas de conseguir un juego sin hit. Cleveland no logra una hazaña de ese tipo desde 1981 y mantiene actualmente la sequía más larga de las Grandes Ligas.
En el aspecto ofensivo, José Ramírez volvió a ser protagonista en un momento importante. El dominicano produjo una carrera con un elevado de sacrificio y consiguió su primer extrabase desde que regresó a la actividad tras someterse a una cirugía en la mano izquierda.
Ramírez, quien ha tenido dificultades desde su regreso, recibió descanso el viernes y respondió con una de sus mejores actuaciones desde la operación.
La ofensiva de Cleveland aprovechó las oportunidades y construyó una ventaja que San Diego nunca pudo remontar, mientras Cantillo y el bullpen mantenían bajo control a los peligrosos bates de los Padres.
Para San Diego, la derrota representó un freno a un gran momento. Los Padres habían ganado seis partidos en fila y tenían marca de 16-4 desde el 24 de julio.
En contraste, Cleveland consiguió una victoria que necesitaba con urgencia en su lucha por mantenerse en la pelea por los playoffs de la Liga Americana. Los Guardianes llegaron al encuentro con récord de apenas 3-8 desde la fecha límite de cambios.
Con la victoria, Cleveland no solo frenó a uno de los equipos más encendidos de las Grandes Ligas, sino que también convirtió una noche complicada en una jornada histórica para la franquicia.
