Bakr Alwan narró durante más de 90 minutos la victoria de los iraquíes en el torneo internacional, poniéndole energía, color y emoción a un partido al que, lamentablemente, no asistieron tantos fanáticos
DOHA, CATAR.- La Copa Árabe de la FIFA es un gran espectáculo: los futbolistas se dan cita para representar a su país y buscar el codiciado trofeo. Pero al disputarse fuera de las fechas FIFA autorizadas, y con la Copa Africana de Naciones programada para principios de enero, muchos de los mejores jugadores de cada selección están ausentes. Aun así, el ambiente se siente en cada estadio, incluso si es una sola persona la que tiene que ponerlo. Así se vivió el juego de Baréin contra Irak, donde un narrador le dio vida a un partido que pintaba para ser discreto.
El Estadio 974 fue testigo de este duelo en el que Irak se encargó de vencer a Baréin. Y aunque eran pocos, ni siquiera se llegó a los 10 mil aficionados, las porras de ambas naciones hicieron bastante ruido. Del lado de los isleños, los seguidores intentaban empujar a los suyos con tambores y cánticos; mientras que la afición iraquí agitaba banderas y se dejaba la garganta coreando el nombre de su país.
En medio de ese escenario apareció Bakr Alwan, narrador estrella de Alkass Sports Channels, un medio deportivo del Medio Oriente. Armado con unos audífonos de diadema, el micrófono casi pegado a la boca, una consola de audio, su computadora con las estadísticas del juego, una pantalla para ver repeticiones y varias notas hechas a mano, el narrador se encargó de darle vida a un partido que fácilmente pudo sentirse aburrido.
Sin miedo a terminarse la voz, cantó el gol que puso al frente a Irak al minuto 10, cuando un error garrafal del portero bareiní Ebrahim Lutfalla provocó que un disparo terminara siendo empujado por él mismo al fondo de las redes. Y no tardó mucho en volver a gritar anotación: 13 minutos después llegó el remate de Mohanad Ali, que se celebró doblemente tras la revisión del VAR por un posible fuera de lugar. Más tarde, le tocó narrar el gol de Sayed Hashim, quien al 80 cerró la pinza y solo empujó la esférica tras un gran pase desde la banda izquierda para el 2-1 definitivo.
Y así, sin descansar, durante 90 minutos y sin la ayuda de ningún comentarista, Bakr Alwan se lució con el micrófono, contagiando emoción a todos los que estábamos a su alrededor. Yo no entendía nada, todavía no hablo árabe, pero la energía con la que narraba era totalmente contagiosa. Me recordó a los mejores momentos de la televisión y la radio latinoamericana, donde los narradores se exaltan hasta con la pelota más tranquila del mundo, pero su pasión termina impresionando siempre a los extranjeros que tienen oportunidad de escucharlos.
El partido que parecía destinado a no tener demasiadas emociones terminó con goles, ambiente en las gradas y una auténtica batalla de cánticos para ver qué afición animaba con más corazón a su selección. Al final del día, el futbol le da trabajo a muchas personas: desde quienes se encargan de la seguridad y la limpieza, hasta quienes buscan hacer sentir la pasión del balompié a miles de kilómetros de distancia.
Este Baréin contra Irak mostró cómo un narrador puede darle vida a un juego de la Copa Árabe y confirmar que el “deporte más hermoso del mundo” no solo ofrece sorpresas dentro de la cancha, sino también la oportunidad de aprender de otras culturas, incluso cuando el único idioma en común es el de una pelota rodando.
