En una noche memorable para la NBA, los Detroit Pistons consiguieron la mayor remontada en un partido inaugural desde 1997 al sobreponerse a una desventaja de 22 puntos para derrotar 121-113 a los Boston Celtics en el Little Caesars Arena. El entrenador en jefe de la quinteta de Michigan, J.B. Bickerstaff, compareció ante los medios de comunicación en sala de prensa para desglosar la respuesta colectiva de sus dirigidos, resaltando que la agresividad defensiva y la lucha por cada balón dividido forjaron la voltereta en el complemento.
Ajustes en la duela, el factor Green y el tiro perimetral
El timonel valoró la aportación de Javonte Green desde el banquillo, elogiando su madurez para brindar energía inmediata y puntería exterior sin reproches por no ver minutos en el primer cuarto. Asimismo, Bickerstaff analizó la mejoría en el espaciamiento ofensivo gracias al acierto triplero en la segunda mitad, subrayando que compartir la pelota y encontrar al hombre abierto fueron consecuencias directas de haber cerrado la pintura en campo propio.
«Empezamos a defender, compartir el balón y encontrar al jugador encendido. Cuando trabajamos más que el rival, somos un equipo muy difícil de vencer. Estos chicos son incansables; mientras haya tiempo en el reloj creen que pueden ganar y en lugar de fracturarse se unieron todavía más», declaró J.B. Bickerstaff.
La anulación sobre Tatum y el peso de la afición local
Al ser consultado sobre el plan para limitar a Jayson Tatum, quien pasó 22 minutos sin encestar en tramos clave, el estratega fue categórico al atribuirle todo el mérito al trabajo de presión individual de Ausar Thompson. Bickerstaff concluyó expresando su gratitud hacia la fanaticada de Detroit, señalando que la comunión entre el esfuerzo en la duela y la energía del público local será el motor principal para competir frente a cualquier oponente en la Conferencia Este.
