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Beisbol

La fiesta de Toros comienza mucho antes del playball

En el Toros Mobil Park, la experiencia va más allá de las nueve entradas: música, gastronomía, entretenimiento y la pasión de los aficionados convierten cada juego en una celebración

TIJUANA, Baja California.- En el Toros Mobil Park, una noche de beisbol comienza mucho antes de que el umpire ordene el primer lanzamiento. Desde que los aficionados cruzan las puertas del estadio, la música, la comida, las actividades y el ambiente en las tribunas forman parte de una experiencia que va más allá de las nueve entradas.

Las gorras y casacas de los Toros aparecen entre los pasillos mientras familias, grupos de amigos y aficionados que llegan desde otras ciudades comienzan a ocupar el inmueble. Para algunos, el recorrido hasta Tijuana forma parte de la tradición de asistir a un juego.

Omar Mayorga es uno de ellos. El aficionado viaja desde Long Beach, California, un trayecto de más de dos horas que, asegura, vale la pena por lo que encuentra desde su llegada al estadio.

“Desde el momento que entras al Toros Mobil Park sabes que vas a divertirte. Todo el personal es siempre muy agradable y atento. Hay algo para todos, desde un café y variedad de gastronomía hasta entretenimiento constante”, comentó.

Mientras los aficionados recorren el estadio, la actividad también se concentra alrededor del terreno de juego. Los peloteros visitantes realizan sus ejercicios previos al encuentro y los Torofans buscan sus lugares en las gradas, aunque otros aprovechan los minutos antes del playball para tomarse fotografías, conseguir algún recuerdo o buscar una firma de los jugadores, como Justin Turner.

La música acompaña el movimiento dentro del inmueble y el área gastronómica se convierte en otro de los puntos de reunión. Entre los sonidos de las trompetas, las fotografías y las dinámicas para los aficionados, el estadio va tomando el ambiente que caracteriza a las noches de Toros.

Después llega el momento esperado.

Las luces, la presentación de los equipos y el primer lanzamiento marcan el inicio del juego. A partir de ahí, cada batazo, cada ponche y cada jugada se vive desde las tribunas, donde la afición acompaña el encuentro con cánticos, trompetas y las tradicionales toallitas de Toros.

Toro Torín, Torón, Torina y ¡Qué Oso! se encargan de mantener la energía durante los cambios de entrada, mientras las Toritas y Toritos participan en las actividades que complementan el espectáculo.

Para Mía León, aficionada de los Toros de Tijuana, esa conexión entre el público y el terreno de juego es una de las partes más importantes de la experiencia.

“Cuando un juego está bueno realmente se pone cardíaco. Se siente la vibra en el estadio y todos estamos conectados con la misma emoción”, explicó.

Uno de los momentos que también se ha convertido en parte de las noches en el Toros Mobil Park llega cuando las luces se apagan. La música toma el control del estadio y los teléfonos celulares iluminan las tribunas mientras Brett de Geus se dirige al montículo para intentar cerrar el encuentro.

El último out provoca la celebración. “El Cachanilla” anuncia la victoria de Toros y las gradas comienzan a vaciarse poco a poco.

Sin embargo, para algunos aficionados la noche todavía tiene un capítulo más. En la explanada continúa la música en vivo y quienes prefieren quedarse unos minutos adicionales pueden bailar, convivir y prolongar la celebración antes de regresar a casa.

Para Mayorga, además del ambiente, otro de los atractivos está en el nivel de los jugadores que pasan por el terreno de juego.

“El talento que tiene Toros de Tijuana es sin duda de primer nivel. Lo que más disfruto es ver a varios jugadores de élite del sur de California en la alineación”, señaló.

Con el paso de las horas, el ruido disminuye, las tribunas quedan vacías y las luces del estadio comienzan a apagarse. El partido termina, pero la experiencia que comenzó desde antes del primer lanzamiento deja algo más que el resultado en la pizarra.

En el Toros Mobil Park, el beisbol es el centro de la noche, pero la música, la comida, el entretenimiento y, sobre todo, la afición son los elementos que convierten cada juego en una fiesta que comienza mucho antes del “playball” y no necesariamente termina con el último out.

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