Asistí a mi primer fin de semana de F1 en Catar y fue una aventura impresionante
DOHA, CATAR.- El deporte motor siempre me ha fascinado. La increíble manera en que los bólidos vuelan sobre la pista, mientras los pilotos pierden litros de agua en sudor, ya que el estrés de conducir arriba de los 220 kilómetros por hora no es para todos. Pero siempre creí que la única manera de disfrutarlo era teniendo mucho dinero… hasta que aquí en Catar me di cuenta de que la Fórmula 1 no tiene por qué ser solo de los ricos.
Estoy en este país del Medio Oriente para cubrir a Cruz Azul en su paso por la Copa Intercontinental, donde buscará vencer a Pyramids de Egipto, para después ver al Flamengo en “semifinales” y, si todo sale bien, enfrentarse al París Saint-Germain en la Gran Final. De paso estoy cubriendo la Copa Árabe de la FIFA, donde hay más hispanohablantes de los que esperaba, aunque esa es otra historia.
Pero al llegar antes a Catar, me di cuenta de que podía asistir a un fin de semana de Fórmula 1 y así lo hice. Mientras en la Ciudad de México y Las Vegas los precios son exorbitantes, en Doha pude comprar un boleto para el viernes en tan solo 10 dólares, y para el domingo, que era la carrera, había entradas desde los 250 dólares. Por ver a los mejores pilotos del mundo, valía totalmente la pena.
Lo que no sabía era que el boleto te da acceso a un mundo de actividades. Desde el mediodía pude ingresar al Circuito Internacional de Lusail, donde había música de DJs en diferentes puntos, varios juegos que simulaban desde manejar un auto de F1 hasta un reto para cambiar las llantas de uno de estos bólidos. Hubo un momento en que hasta me puse a crear mi propio auto de Lego, completamente gratis, para poder llevarme un recuerdo a casa.
Y la carrera no es solo un evento de un par de horas y ya. No. Desde las 12:00 puedes entrar y ver diferentes espectáculos: cantantes, shows y competencias de otros vehículos, como una carrera de Porsche muy al estilo del Medio Oriente. Después de tanto ajetreo, podías descansar en una de las varias zonas de relajación alrededor de la pista. El agua potable era gratis y la comida rápida costaba lo mismo que en cualquier estadio de México o de Estados Unidos.
Por último, tras las emociones que trae el Gran Premio de Catar, el viernes pudimos disfrutar de un concierto gratuito del cantante Seal; el sábado, de un artista argelino muy famoso por estos rumbos; y el domingo se cerró todo con broche de oro con Metallica.
Obvio, viajar tan solo para asistir a una de las carreras más “baratas” de F1 no es para todos. Hay costos escondidos como el transporte o lo caro que puede ser traer a toda la familia. Pero si algo aprendí de este fin de semana es que la Fórmula 1 no tiene por qué ser solo de los ricos.
