El Desfile Mundialista no solo mostró lo mejor de la cultura mexicana, sino que también fue el pretexto perfecto para bailar en Paseo de la Reforma y cantar karaoke bajo el Ángel de la Independencia
CIUDAD DE MÉXICO.- Los mexicanos solo buscan un pretexto para hacer fiesta. Es una ley no escrita. Y para que la fiesta arranque, pocas razones hacen falta. Por eso resultó tan llamativo —y divertido— estar presente en el Desfile Mundialista de la Copa Mundial de la FIFA, organizado por el Gobierno de la Ciudad de México.
La cita fue a las 13:00 horas en la Diana Cazadora, sobre Paseo de la Reforma. Desde ahí partieron distintos contingentes que avanzaron ante cientos de miles de personas que se dieron cita en el corazón de la capital. El recorrido culminó en el Monumento a la Revolución, aunque “culminar” parece una palabra que no existe en el diccionario festivo mexicano.
Porque la fiesta no terminó ahí. Al finalizar el desfile, Reforma se convirtió en una verbena improvisada: la gente bailó, cantó, rió y convirtió las calles en un escenario abierto donde incluso los visitantes extranjeros terminaron integrándose al ambiente.
El desfile dejó con la boca abierta a locales y visitantes. Comenzó con danzas indígenas que representaron la riqueza de las culturas prehispánicas del país. Después desfilaron trajes típicos de los 32 estados de la República, acompañados por música de mariachi, banda sinaloense, norteño y otras expresiones musicales.
También hubo un homenaje a las jugadoras de la Selección Mexicana Femenil de 1971, subcampeonas del Mundial de aquel año tras caer ante Dinamarca en un Estadio Azteca con más de 110 mil espectadores.
El grito de “México, México, México” retumbó una y otra vez a lo largo del recorrido, en un ambiente que dejó impresionados a los visitantes extranjeros y llenó de orgullo a los locales.
El colombiano Santiago Aristizábal, presente en la Diana Cazadora, resumió el ambiente:
“Fue maravilloso, es una alegría estar viviendo este Mundial acá”.
Añadió: “La música, el folclor, la alegría” como los grandes protagonistas del evento.
Por su parte, la bogotana Aldi Arabela calificó la experiencia como:
“Muy bonita, muy agradable y muy novedosa”.
Y remató: “Creo que las catrinas es lo que más representa a México”.
El ambiente mundialista continúa en la capital, pese a que no habrá actividad en cancha hasta el próximo miércoles, cuando Colombia enfrente a Uzbekistán en el Estadio Azteca. Mientras tanto, la ciudad sigue en modo fiesta, porque si algo está claro es que los mexicanos solo necesitan un pretexto para celebrar.
