Piratas rompen su mala racha con una victoria en extrainnings ante San Diego
SAN DIEGO, California.— Nick Gonzales conectó un sencillo productor en la parte alta de la duodécima entrada y los Piratas de Pittsburgh (64-69) vencieron 3-2 a los Padres de San Diego (71-61) la noche del lunes, poniendo fin a una racha de tres derrotas consecutivas.
Con el juego empatado, Jared Triolo abrió la entrada con un imparable y avanzó hasta tercera base antes de que Gonzales respondiera con el batazo que lo llevó al plato y puso nuevamente en ventaja a Pittsburgh.
Los Piratas habían tomado la delantera en la sexta entrada gracias a un doble productor de Rafael Flores Jr., después de que el dominicano Esmerlyn Valdez había adelantado a su equipo con un cuadrangular. San Diego respondió en la octava, cuando Jake Cronenworth conectó un sencillo productor de dos outs para igualar la pizarra.
La novena entrada no fue suficiente para definir el encuentro y el partido se extendió hasta los extrainnings. En la undécima, los Padres tuvieron una oportunidad inmejorable al llenar las bases con un out, pero Kirby Yates ponchó a Jackson Merrill y obligó a Xander Bogaerts a elevar la pelota para terminar con la amenaza.
Merrill tuvo una noche complicada, al irse de 5-0 y recibir tres ponches. En la octava y la undécima entradas se quedó sin conectar con las bases llenas, además de no poder completar una atrapada en el jardín durante el batazo de Flores Jr. que produjo una carrera.
Tras la carrera de Gonzales en la duodécima, el dominicano Yohan Ramírez se encargó de cerrar el encuentro. El relevista retiró a los tres bateadores que enfrentó por la vía del ponche para conseguir su segundo salvamento de la temporada.
Pittsburgh también contó con una sólida actuación del abridor Braxton Ashcraft, quien trabajó seis entradas y permitió cuatro imparables. En sus últimas tres aperturas, Ashcraft ha concedido únicamente tres carreras en 23 entradas.
La derrota puso fin a una racha de tres victorias consecutivas de San Diego y también a la seguidilla de ocho triunfos que los Padres habían construido jugando como locales.
