En una noche memorable para la NBA, los Detroit Pistons firmaron la mayor remontada en un partido inaugural desde 1997 al superar 121-113 a los Boston Celtics tras remontar una desventaja de 22 puntos en el Little Caesars Arena. El pívot de la quinteta local, Jalen Duren, compareció en conferencia de prensa para resaltar el temple y la madurez de un vestidor que se sobrepuso a un inicio titubeante para maniatar por completo a la ofensiva del cuadro verde.
Dominio en los tableros y la chispa desde la banca
Duren enfatizó que la victoria se gestó desde el trabajo defensivo en la pintura, señalando la encomienda especial de limitar los rebotes ofensivos de interiores consagrados como Mitchell Robinson. Asimismo, el centro destacó la profundidad del plantel y el impacto de revulsivos como Javonte Green, cuya agresividad en primera línea y capacidad de contagio emocional resultaron determinantes para cambiar el ritmo del encuentro en el tercer episodio.
«No me gusta hablar de estar satisfechos porque no lo estamos; esta remontada refleja la cultura que estamos construyendo aquí. Somos un equipo conocido por ser aguerrido, por sacar las cosas del lodo y por no rendirse nunca. Esa es nuestra identidad y por eso tuvimos este resultado», declaró Jalen Duren.
Conexión con Detroit y el crecimiento de Thompson
El jugador descartó haber sentido nerviosismo por el reencuentro con los fanáticos locales, expresando su gratitud hacia una afición apasionada que abarrotó el inmueble y generó una atmósfera con tintes de postemporada. Jalen Duren concluyó elogiando la ética de trabajo y polivalencia de compañeros como Ausar Thompson, asegurando que su entrega silenciosa y sangre fría en los instantes finales consolidan el salto de calidad que busca la franquicia.
