El actor ganador del premio Oscar® se sumergió en la cultura japonesa para la nueva película de Searchlight Pictures, que estrena este jueves 8 de enero, solo en cines.
El recorrido cinematográfico de 2026 tiene una primera parada en un destino irresistible: Japón. Allí transcurre Familia en renta, la nueva película de Searchlight Pictures protagonizada por Brendan Fraser, que sigue la historia de Phillip, un actor estadounidense que reside en Tokio y es contratado por una agencia de “familias de alquiler”, un negocio real y extendido en el país asiático.
Rodada íntegramente en Japón, la película llevó a Fraser a vivir una experiencia cultural transformadora. Para dar vida a su personaje de la forma más auténtica posible, el actor se sumergió por completo en la cultura nipona, buscando comprender en profundidad sus costumbres, su idioma y su forma de relacionarse.
Mucho más que “arigato”
Tras conectar profundamente con la visión de HIKARI, directora de la película, Fraser aceptó protagonizar Familia en renta consciente de que el rol requería un acercamiento respetuoso y comprometido con una cultura hasta entonces poco familiar para él.
La inmersión comenzó por el idioma. Aunque su personaje no habla japonés con fluidez, Phillip ha vivido el tiempo suficiente en Tokio como para comunicarse con naturalidad. Para lograrlo, Fraser inició meses antes del rodaje un intenso estudio del idioma con un tutor y traductor, preparación que continuó durante la filmación junto a la coach de diálogo Eriko Yamaguchi.
Yamaguchi explica que el actor quería comprender a fondo cada palabra que pronunciaba, incluso considerando que la estructura gramatical japonesa es opuesta a la inglesa. Una vez asimilado ese desafío, Fraser tenía plena conciencia del significado de sus diálogos, lo que enriqueció su interpretación.
En la misma línea, HIKARI recuerda que el actor comenzó el proyecto sabiendo decir apenas “arigato” y terminó el rodaje con una fluidez sorprendente en japonés.
Un observador profesional
Semanas antes de iniciar el rodaje, Fraser se instaló en Tokio con el objetivo de mezclarse con los locales y recorrer la ciudad. Caminó sus calles, comió en restaurantes tradicionales y conversó en japonés con desconocidos. Más allá del idioma, se dedicó a observar con atención la vida cotidiana, quedando profundamente impresionado por la practicidad, el respeto y el fuerte sentido de comunidad.
Uno de los aspectos que más lo marcó fue la independencia de los niños en edad escolar, quienes suelen trasladarse solos a la escuela, incluso en transporte público.
“Existe una comprensión inherente de que educar a los niños es responsabilidad de todos. Esa idea de cuidado colectivo me conmovió profundamente. Adoro Tokio, sus costumbres educadas, su practicidad y su fuerte sentido de familia y comunidad”, expresó el actor.
Intercambio en el set
La experiencia cultural también se extendió al set, integrado mayoritariamente por talento japonés. El dominio del idioma permitió a Fraser un intercambio fluido con el equipo durante el rodaje.
Además, el actor compartió escenas con una de las grandes leyendas del cine japonés, Akira Emoto, quien interpreta a un famoso actor que comienza a perder la memoria. En la historia, la hija del personaje de Emoto contrata a Phillip para que se haga pasar por un periodista, dándole a su padre compañía en sus últimos años.
La colaboración fue profundamente enriquecedora para ambos. Fraser destacó la humildad, profesionalismo y humanidad de Emoto, a quien considera una representación viva de la esencia cultural japonesa.
“Creo que es un testimonio de profesionalismo y humildad. Eleva lo que significa respetar a los demás y respetarte a ti mismo. Para mí, él representa la esencia de Japón”, concluyó.
