El venezolano recordó su etapa con los Padres, admitió que buscó seguir en San Diego y explicó que en San Francisco encontró la oportunidad de jugar de nuevo en la segunda base
SAN DIEGO, California.— El regreso de Luis Arráez a Petco Park dejó una imagen clara antes del juego. El venezolano volvió a encontrarse con varios de sus excompañeros de los Padres de San Diego entre abrazos, sonrisas y pláticas sobre el terreno, en una visita marcada por el afecto que todavía mantiene con el grupo.
‘La Regadera’ recordó su paso por el conjunto carmelita como una etapa importante, no solo por lo que hizo en el terreno, sino también por la relación que construyó dentro del clubhouse. “Jugábamos cartas, salíamos a cenar, compartíamos mucho. Me hicieron sentir en casa”, dijo.
También reconoció que esa parte es la más complicada cuando llega un cambio de equipo. “Eso es lo duro de este negocio… dejar a los amigos, a los compañeros. También la familia lo vive”, explicó al recordar lo que significó su salida de la organización.
Durante su tiempo con los frailes, tuvo números productivos. En dos temporadas disputó 271 juegos, conectó 340 hits y bateó para .304, además de sumar 12 cuadrangulares y 102 carreras impulsadas. Su perfil como bateador de contacto lo convirtió en una pieza constante en la alineación.
Arráez dejó claro que sí buscó seguir en San Diego. “Intenté quedarme, pero el beisbol es un negocio”, comentó al hablar de unas conversaciones que no terminaron en acuerdo.
Después de eso, el venezolano firmó con los Gigantes de San Francisco. Según contó, una de las razones por las que decidió ir a la bahía fue porque le ofrecieron la posibilidad de jugar regularmente en la segunda base, una posición en la que quería tener continuidad.
A lo largo de su carrera en las Grandes Ligas, se ha mantenido como uno de los bateadores más confiables por contacto. En ocho temporadas suma promedio de por vida de .317, con más de 1,000 hits y porcentaje de embasarse de .363.
Su mejor año ofensivo fue en 2023 con Miami, cuando terminó con promedio de .354 y rebasó la barrera de los 200 imparables, números que confirmaron el tipo de bateador que ha sido desde que llegó a las Mayores.
Ahora con San Francisco, dijo que está enfocado en hacer su trabajo y ayudar al equipo. “Me recibieron bien, ya conozco a varios jugadores. Solo queda hacer mi trabajo y ayudar al equipo”, señaló.
Más allá del cambio de uniforme, el venezolano dejó claro que guarda aprecio por su paso en San Diego. “Uno se queda con las personas. Eso no se olvida”, concluyó.

