El atacante belga aceptó la falta de contundencia de Bélgica y confía en conseguir la victoria ante Nueva Zelanda
INGLEWOOD, California.- Romelu Lukaku analizó el empate sin goles entre la selección de Bélgica y la selección de Irán, dejando un mensaje de autocrítica pero también de confianza de cara al último partido del grupo.
El atacante reconoció primero la dificultad del encuentro y la situación del equipo durante el partido.
“Es difícil de responder porque al final jugamos con 10 hombres. Si vas a por la victoria, creo que todo el país estaría todavía más decepcionado de lo que está ahora”.
Aun así, pidió mantener una actitud positiva pese al resultado.
“No me gusta el resultado, pero tengo que ser positivo porque al final del día tenemos un partido más y tenemos que asegurarnos de sacar el máximo de ese partido”.
Sobre el rendimiento del equipo, fue crítico pero mesurado.
“El rendimiento fue el que fue. No fuimos lo suficientemente eficaces. Estuvimos un poco emocionales, pero al final creamos muchas ocasiones”.
En cuanto a la dificultad de Bélgica para trascender en torneos importantes, Lukaku respondió con honestidad.
“No lo sé. Creo que tenemos que mantener la calma en cada partido. Para muchos es su primer gran torneo, es el escenario más grande para ellos. Ahora lo saben, y tenemos que mirar hacia adelante y prepararnos lo mejor posible para el último partido”.
También dejó claro como se siente física y mentalmente, y la importancia del enfoque colectivo.
“Me siento bien. Si no me sintiera bien, no estaría aquí hoy. Tenemos que concentrarnos, ignorar el ruido externo, analizar lo que salió mal y tratar el último partido como el partido de nuestra vida”.
Finalmente, lanzó un mensaje de urgencia competitiva.
“Ya tuvimos dos oportunidades y no las aprovechamos. Ahora tenemos otra. Hay que asegurarse de aprovecharla y no acabar como hace cuatro años”.
Bélgica suma dos puntos en el Mundial tras empatar a un tanto con Egipto en su primer partido y ahora sin goles con Irán en el segundo, en una fase de grupos que la obliga a vencer a Nueva Zelanda en la última jornada para seguir con vida.
