Tarik marcó el rumbo desde la lomita y Dingler encabezó la producción ofensiva de Detroit
SAN DIEGO, California.— Los Tigres de Detroit (1-0) aprovecharon un arranque explosivo y una sólida apertura de Tarik Skubal para imponerse a los Padres de San Diego (0-1) por 8-2, en un juego en el que la ofensiva visitante marcó diferencia desde la primera entrada.
Detroit tomó el control muy temprano al fabricar un rally de cuatro carreras en el primer inning. Spencer Torkelson produjo la primera rayita tras recibir base por bolas con casa llena, y poco después Kevin McGonigle conectó un doble al jardín derecho que remolcó dos anotaciones más. Más adelante, Dillon Dingler conectó un sencillo productor para ampliar la ventaja a 4-0.
La ofensiva de los Tigers volvió a aparecer en la tercera entrada. Parker Meadows pegó un imparable al jardín izquierdo con el que empujó dos carreras más, suficiente para poner el marcador 6-0 y complicar rápidamente la salida del abridor de San Diego, Nick Pivetta.
En la quinta entrada, Dingler volvió a dañar a los Padres con un cuadrangular de dos carreras entre los jardines izquierdo y central, batazo de 403 pies que colocó la pizarra 8-0 y terminó por encaminar el triunfo visitante.
San Diego reaccionó hasta la sexta entrada, cuando Xander Bogaerts conectó un doble productor al jardín izquierdo para enviar al plato a Fernando Tatis Jr.. Un inning después, Ramón Laureano añadió la segunda carrera de los Padres con un jonrón solitario de 423 pies al jardín izquierdo.
En la lomita, Tarik Skubal fue la gran figura para Detroit. El zurdo trabajó seis entradas, permitió apenas tres hits, recibió una carrera, aunque fue sucia, no regaló bases por bolas y recetó seis ponches. Su dominio le permitió apuntarse la victoria y marcar el tono del encuentro desde el inicio.
Por el lado de San Diego, Pivetta cargó con la derrota tras una salida complicada de apenas tres episodios, en los que toleró siete imparables, seis carreras limpias y otorgó tres pasaportes. Aunque el relevo tuvo algunos momentos positivos, el daño ya estaba hecho tras el temprano descontrol del abridor.
La ofensiva de Detroit terminó con 12 imparables, mientras que los Padres apenas conectaron cinco hits. Además, el pitcheo de los Tigers limitó a San Diego durante buena parte del juego y mantuvo bajo control cualquier intento de reacción.

